CORONAVIRUS EN ATENCIÓN PRIMARIA 2

Tras varias semanas del RD de confinamiento (la epidemia estaba dando la cara bastante antes, mientras las autoridades y parte de la población preferían mirar para otro lado; pero ahora no es momento de buscar culpables, las prioridades acuciantes son otras), la prestación en los Centros de Salud se ha modificado radicalmente. Se ha dejado de prestar la atención habitual a pacientes crónicos y agudos leves para organizar la asistencia en la atención a pacientes infectados con coronavirus, sin olvidarnos de descompensaciones de pacientes por otros motivos, que también la gente se puede enfermar de otras cosas. Se ha establecido un circuito para atender a los infectados y sus necesidades; hacemos un triaje de pacientes para detectar los que tienen mayor riesgo; además vigilamos a los pacientes con cuadros leves porque también pueden evolucionar mal. Esto nos ha generado tal carga de trabajo que lo demás ha pasado a ser demorable, y es que la vida tiene que detenerse ahora para aparcar todo lo que no es prioritario.

Mi Especialidad se llama Medicina Familiar y Comunitaria. Una Especialidad muy bonita, no suficientemente valorada por algunos pero defendida con fervor por otros.

Familiar porque atiende las necesidades de la salud de la población desde el nacimiento a la muerte, intentando proveer dichos servicios en su propio ámbito (en la zona donde vive, a veces en su propio domicilio). Atendemos pacientes crónicos y agudos en las diversas fases de la vida. Como en casa en ningún sitio, y mucha patología puede ser controlada sin necesidad de atención hospitalaria. También para muchos de nosotros es formar parte de una gran Familia, la de tu cupo de pacientes, y velar por su salud. No siempre es fácil, porque como en las mejores familias siempre hay algún desencuentro, pero en general la relación con nuestros pacientes es muy buena, muy cercana.

También es Comunitaria, una faceta bastante olvidada pero que ha tomado todo el protagonismo en esta crisis. Se trata de iniciar y liderar en un primer momento actuaciones para mejorar la salud de la población, pero teniendo en cuenta las preferencias y asumiendo el protagonismo de los propios ciudadanos. Sois vosotros los que tenéis que tomar el control para mejorar vuestra salud, los profesionales damos las pautas pero vosotros tenéis el poder, creando asociaciones y movimientos vecinales. Algunos creemos en esta faceta de nuestro trabajo, y esperábamos ir cambiando algo las cosas para que se implantara poco a poco.
Ahora nos hemos dado de bruces con la realidad y la Medicina Comunitaria hace más falta que nunca; en esta pandemia, los síntomas de la infección varían mucho según a quién afecta. Hay casos con clínica muy leve frente a casos que tienen clínica tan grave que pueden incluso morir; generalmente los más afectados son los pacientes mayores, pero también hay muchas personas en edad media con afectación grave, y algunos también fallecen. La responsabilidad social ha resultado ser imperativa con las medidas de aislamiento, medidas solidarias para los más vulnerables, aunque quién sabe si también a ti mismo te pueden salvar la vida.
El peligro no está solamente en contagiarse, influye también el momento en el que te contagias. Ante la avalancha de infectados, los recursos se agotan, y no es lo mismo infectarse ahora mismo que infectarse al principio de la crisis, sobre todo si tu cuadro reviste gravedad. No hay camas para ingreso, no hay camas en UCI, los tratamientos que, aunque no fueran tremendamente eficaces pensamos que pueden cambiar el curso de la enfermedad, tampoco están ya disponibles.
Los criterios de ingreso de situaciones previas no pueden cumplirse ante la falta de recursos, al paciente se le da de alta ahora cuando un mes antes hubiera quedado ingresado. Necesitamos que los pacientes os hagáis responsables del control de vuestra propia salud, vigilando la aparición de síntomas de alarma como la sensación de falta de aire. Sólo tienen que ingresar los pacientes con más probabilidades de complicarse y precisar Cuidados Intensivos. No es fácil, porque no en todos los pacientes podemos predecir cómo va a evolucionar su enfermedad. Pero esto es Salud Pública: beneficio de casi todos frente a perjuicio de alguno (intentamos que sean los menos). Esta es una gran lección para los antivacunas: aunque puede haber complicaciones en situaciones puntuales, el beneficio para la Comunidad compensa ese riesgo. Harto difícil para los médicos de Familia entender esto, porque para nosotros nuestros pacientes nunca serán números sino personas. Es muy duro decidir a quién van destinados los recursos, no os hacéis una idea de lo difícil que es decirle a alguien con buena calidad de vida y una expectativa de años por vivir de al menos una década que no vamos a poder hacer todo lo posible por mantenerlo con vida.
La frustración para los médicos está también relacionada con la situación tremendamente injusta de inequidad que estamos viviendo. Según tu Código Postal vas a recibir una atención u otra, por falta de coordinación y por disparidad de los recursos; no se ha llevado a cabo una Actuación Coordinada Centralizada ni siquiera en situación de emergencia. Sí, señores nacionalistas/independentistas: la solidaridad no cuadra nada con la transferencia de competencias en Sanidad. Si ya antes todos los que trabajábamos en esto éramos conscientes de la ineficiencia del Sistema, ahora es aún más evidente. Tus posibilidades de supervivencia están condicionadas por tu lugar de residencia, ahora más que nunca. Está ocurriendo en España, pero también lo vemos a nivel Europeo. Y una cosa es defender tu derecho a hablar en tu propia lengua, y otra muy distinta es que te creas con más derecho a la salud que tus vecinos, sean de la nacionalidad que sean.
Así pues, dejando la reflexión política que ya habrá tiempo, esto se resume en el EMPODERAMIENTO DE LA POBLACIÓN: tenéis que conocer el curso probable de enfermedad, tomar decisiones y actuar si algo no va bien según lo que os estamos explicando, cuidaros vosotros y cuidar de las personas de vuestro entorno. En general lo estáis haciendo muy bien. Hay que quedarse en casa sanos, pero también enfermos; con asesoramiento profesional pero asumiendo vosotros el protagonismo en los cuidados. Y gracias a ello vamos a salir de esta.

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