CORONAVIRUS EN ATENCION PRIMARIA 4

En mi presentación os cuento que soy madre de familia numerosa y médico de Familia, las dos cosas igual de importantes pero siempre en ese orden.
Y es que como para cualquier madre mis hijos son lo primero. Por supuesto que tenemos que buscar también otras versiones de nosotras mismas que no sean sólo la maternal, pero si hay que priorizar alguna, yo priorizo a mis hijos.
Los padres médicos no podemos dejar a nuestros hijos abandonados en casa para atender a nuestros pacientes ahora que los colegios están cerrados de forma indefinida. La conciliación para nosotros es ya de por sí difícil, pero en estos momentos es imposible si los adultos con hijos a su cargo son ambos sanitarios. Entiendo que el confinamiento no es un plan de vacaciones, pero muchos nos apuntábamos a ello ahora mismo si pudiéramos. Dependiendo de las necesidades del Servicio, ya antes de esta crisis a los sanitarios nos niegan hasta permisos sin sueldo para cuidar a familiares agonizantes, o hablando en primera persona, el poder dejar de hacer guardias de 24horas en el último trimestre de embarazo; ahora mismo, ni reducciones de jornada sino todo lo contrario: doblar turnos, con opción de incluso quedarte a dormir en el centro de trabajo. En países como Reino Unido o Alemania se habilitan colegios para cuidar a los hijos cuyos padres trabajan en profesiones esenciales (sanitarios, bomberos, policía, alimentación), podría ser una solución para los que tienen hijos pequeños sin opción de cuidadores.
Los médicos no tenemos formación militar, tampoco a los militares se los manda a la batalla sin armas y sin escudos. No os cuento nada nuevo si os digo que los equipos de protección son insuficientes, estamos viendo pacientes claramente afectados por coronavirus con equipos de facturación propia (en mi caso material de bricolaje de mi marido) reutilizados durante semanas. Hay lo que hay, esta es una situación que no tenían prevista, y si tenemos que ingeniárnoslas para protegernos lo haremos, lo estamos haciendo. Batas impermeables con bolsas de basura, mascarillas cosidas por familiares y amigos, donaciones de todo tipo. Pero que no se diga que nos infectamos fuera del trabajo, que somos imprudentes. No nos queda otra.
Yo todavía no he tenido síntomas, no sé si porque lo estoy haciendo muy bien con los pocos medios que tenemos y no me he contagiado, o porque he pasado la enfermedad con pocos síntomas. Pero de cualquier modo, mi miedo no es sólo por contagiarme yo (ayer falleció un compañero de Albacete médico sin factores de riesgo), sino por infectar a mi familia. En mi Centro tenemos a parte del Equipo infectado, algunos han tenido síntomas leves pero han contagiado a familiares que han precisado ingreso.
El aplauso sanitario lo agradecemos mucho, de verdad. Pero quizá es el momento de que alguno se replantee el trabajo que hacemos los médicos, también antes de esta crisis. Muchas veces nos sentimos maltratados con jornadas extenuantes, cubriendo a compañeros en sus vacaciones o períodos de incapacidad, mal retribuidos, soportando agresiones verbales, e incluso físicas, por parte de pacientes descontentos. Las exigencias de una parte de la población son en ocasiones desproporcionadas; no puedes acudir a la consulta como el que acude a un comercio, con múltiples peticiones como lista de la compra; ni poner una reclamación por el retraso cuando se están pasando dos consultas en una por ausencia no cubiertas. Por supuesto que no siempre hacemos las cosas bien, no somos máquinas. Pero intenta ponerte en nuestra piel; los médicos somos tus aliados, no tus enemigos. Y muchas veces hacemos más de lo que nos corresponde.

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